Ven, sombre desagradable
ven, lobo con vestido de oveja
ven, vengador invisible
ven, diabólico animal
ven, viejo espectro
ven, figura intocable,
ven, alma deplorable
ven, muerte
ven a mi,
porque ya no tengo miedo, llama ardiente,
ya mis miedos cesaron.
¿Acaso no es esta mi hora para morir?
Tú que riges tu hoz hacia donde la lista dice, dime,
tú que divagas por las noches buscando víctimas para tu larga lista, dime,
¿cuándo y cómo va a ser mi muerte?
Puesto a que las dudas acechan como hambrientas hienas,
tratando de alimentarse de mi ignorancia.
Destrózame con tu letal arma,
pues este cuerpo que se han de comer los gusanos,
no aguanta más la estancia en estas cuatro paredes llenas de odio, tristeza, soledad.
Sin él, todas aquellas sonrisas se las lleva el viento,
como hojas de otoño.
Los recuerdos me atormentan,
pero me hacen más enamoradiza;
más el sólo hecho de pensar en nuestra situación me hace sentir confusa,
y no hay más remedio que suplicarte a ti, ente, que me ayudes a dejar de sentir.
Que todo sea luz y tranquilidad,
porque no le encuentro más sentido a mi sufrimiento;
que mi amado responda a mi auxilios,
a mis secas lágrimas;
que la obscuridad deje de ser la que me arrulle,
y pase a ser él quien sueñe conmigo;
que compartamos cada célula de nuestros cuerpos,
pues si no es así, que mi depredador intocable venga por mi.
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